Vie 20 Abr 2007
Suomi Trip - Día 3 - Mikkeli, Savonlinna y Lathi
Escrito por DaVe bajo las categorias de Viajes , Videos , VisitasTiempo aproximado de lectura 2'59 minutos.
La noche del terror acabó y despertamos a las 7 de la mañana por nuestros propios medios, no siendo que viniera el hombre a levantarnos. Así que uno por uno, fuimos poco a poco a los servicios, cuando notamos que unas de las puertas se entre abrió invitándonos a que pasáramos dentro. Allí nos encontramos con tres personas hablando felices mientras nos preparaban el desayuno. Cuando pasamos por allí, supongo yo la vecina, empezó a preguntarnos de dónde eramos y qué hacíamos, parecía que era un acontecimiento que hubiera alguien alojándose en la casa. Eramos los únicos. Así que pasamos a tomar el desayuno, dónde no nos faltó de nada, y después nos indicaron donde estaban las duchas. Recogimos y fuimos a pagar, 10 euros por persona con un gran desayuno y como se ve en la foto, totalmente una clase de colegio o más bien el gimnasio del colegio.
Así que prendimos el camino hacía Mikkeli, la ciudad desierta, no sé si era porque era fiesta, o porque realmente no vive nadie allí. Raramente se veía gente por la calle y tampoco había tráfico de coches ninguno. Así que llegamos a un mirador, donde tras decidir si se podía subir o no, porque ponía un cartel que a saber lo que pone, subimos por lo menos a sacar unas fotos. Fuimos a la iglesia de Mikkeli y ahora qué, 1 hora de visita y ya está. Algo habrá que ver más así que nos aventuramos a buscar un museo militar que lo más seguro estuviera cerrado porque era fiesta.
Lo intentamos y nos perdimos, nos parábamos en todos los cruces a ver si veíamos los nombres de las calles, siempre muy despacio para ver si nos hallábamos, pero antes nos encontró la policía que nos paró y le hicieron la prueba de alcoholemia a Pablo. Decía que tenía una manera muy divertida de conducir y que pensaba que estaba borracho, lo que era es que estábamos perdidos. Y más perdido estaba el policía porque aprovechamos para preguntarle donde estaba el museo y casi nos manda para Oulu.
Al fin llegamos al museo, visitamos las afueras y otra vez al coche y dirección a Savonlinna, a ver si allí había algo más que ver. Y así fue, por lo menos tenia algo monumental, un castillo, el castillo de Olavinlinna que se levanta sobre un pequeño islote en el extremo este de la ciudad fundado en 1475 por Erik Axelsson, gobernador de la provincia oriental del imperio sueco que comprendía la práctica totalidad del sur de Finlandia.

Además Savonlinna cuenta con unas vistas extraordinarias y se veía mucho más turístico. Y como buenos turistas, las fotos no puede faltar. Savonlinna se ubica sobre dos someras islas encajadas entre los lagos Haapavesi y Pihlajavesi, casi en el mismo centro del área de Saimaa, y fue contemplada por los primeros colonos del este del país como el lugar más adecuado para erigir el imponente castillo de Olavinlinna.

En Savonlinna aprovechamos para comer, tomar un café y como no para mirar el Travian. Y tras una sobremesa larga y de descanso partimos para Lathi, antes de llegar a Helsinki para pasar la noche. En Lathi sólo queríamos para para ver la
iglesia, como no, proyectada por Alvar Aalto. Dato curioso, es que la antigua iglesia la trasladaron al centro y dejaron ese solar para poner la de Aalto. ¿Caprichos del arquitecto? Sea o no, no hay que negar que la Iglesia está muy bien y tiene una acústica que ya quisiera muchos sitios. Cuando llegamos había un coro, por motivo de la semana santa, y no pudimos resistirnos en quedarnos por lo menos 1 hora escuchándolo.
Al llegar a Helsinki dejamos todas las cosas, cenamos un poco y dirección Onnela de Helsinki, empezando de este modo la ruta Onnela. Entramos en la hora feliz, por lo que no teníamos que pagar entrada, 8 euros, y la cerveza a 1 euro. La verdad, es que no se llenó mucho, pero es que era bastante grande, pero por lo menos pasamos un buen rato.
Para terminar os dejo un vídeo de unas de las canciones del coro, quizás no sea la más representativa, pero fue la que se grabó.
El segundo día fuimos camino de Jyväskylä, conocida como la ciudad-museo de Alvar Aalto. Llegamos al mediodía, buena hora para visitar el museo de Alvar Aalto completamente solos. Justo antes de irnos, cuando estábamos mirando la tienda del museo, vimos aparecer a dos grupos de tres personas y españoles. Así que fuimos a dar una vuelta por la universidad, para ver si dábamos con algún comedor universitario que estuviera abierto y de paso ver la universidad, que como no, en parte estaba proyectado por Alvar Aalto.

A largas horas de la tardes, regresamos a Jyväskylä para esperar a Ljuby, la cuarta componente del Suomi Trip, que llegaba esa misma noche desde un viaje de Rusia. Tras esto, fuimos dirección Mikkeli, donde pararíamos a mitad de camino, cerca de Kangasniemi. Allí deberíamos encontrar una escuela hogar donde íbamos a pasar la noche. Nunca nos podría haber dicho que su búsqueda podría ser tan terrorífica. Os dejo con un resumen de la busqueda.
El miércoles a las 8 de la mañana salimos de casa con dirección al rent a car para coger nuestro cochecito y empezar la ruta. Este día sería solo subir a Kemi para ver el castillo de hielo y subir a Rovaniemi para visitar un poco la ciudad y Santa Claus Village.
Allí nos pilla nevando y con mucho viento. Bastante frío la verdad. Así que yo los acompañé a la puerta del castillo de hielo, que todavía seguía abierto, aunque con algún que otro arco de menos en los exteriores. En el mar ya no estaban los renos, sólo quedaba la cabaña montada, si es que con ese viento a ver quién iba a estar allí.
Última parada, Santa Claus Village, que para sorpresa ya estaba cerrado todo. No me había enterado que habían reducido el tiempo de apertura de 19h a las 17h. Así que allí nos encontrábamos a las 17.20 intentando ver a Joulupukki (Papa Noel en finés). A pesar de todo tuvimos tiempo para hacer las típicas fotos, porque no se pueden hacer fotos desde dentro, y para hacer un poco el gamberro por la nieve. Después de todo esto, destino Oulu, con llegada a las 21.00. Una rápida ducha, cena, y al Onnela.
Este día, tras levantarnos no muy temprano (a las 12.45 aproximadamente, después de habernos acostado a las 12.30 de la noche) nos dirigimos a un lago cercano a la casa de David. Por el camino pudimos gozar de la nieve de Oulu y del frío, que había congelado charcos y suelo, que resbalaba y más de una vez casi hizo que nos cayésemos. De camino encontramos una señal de tráfico bastante curiosa. Peligro estudiantes borrachos, donde un estudiante se arrastraba por el suelo.
El lago tenía la superficie congelada, pero una fina capa solamente, pues no había dado tiempo, y supongo que tampoco habría tanto frío como para congelarlo más. Nos hicimos fotos por allí y estuvimos jugando en los típicos juegos para niños en los parques, indescriptibles por mi parte, pero que podréis ver en las fotos.
En la fiesta había bastante gente. Al principio estábamos en el pasillo, pero cada vez que intentamos rellenar nuestra taza con vinaa - zumo de naranja tardábamos siglos en cruzar la cocina para llegar a la terraza, lugar donde teníamos la bebida. Así que optamos en quedarnos en la terraza en mangas cortas a unos -3º, fresquito, fresquito.
Después de la animación de la noche anterior estábamos un poco cansados por la mañana, pero debíamos devolver el coche antes de las 10. Con lo que David, como buen anfitrión y amigo, se levantó para llevarlo, y no nos despertó. Nos dejó dormir tranquilos y en paz, mientras él pasaba frío y esperó durante casi una hora el autobús de vuelta. Ese día era fiesta nacional y estaba todo cerrado, y cuando digo todo me refiero a tiendas, supermercados, centros comerciales y sitios para comer, todo, y había pocos autobuses en funcionamiento.
llegamos, pero que las temperaturas sobre 0º no permitían.
El lunes no nos despertamos excesivamente tarde y pudimos disfrutar un poco más de la claridad del día en Oulu. Digo claridad porque aquí pocas veces se ve el sol. Nos dirigimos hacia la universidad, donde por un módico precio (después de haber pedido carnets de estudiante a los erasmus amigos de David) nos obsequiaron con un deseado almuerzo.
No nos pareció buena idea el “pasear” con las bicis con ese ambiente, y tampoco el dar una vuelta por el centro, aparte de que ya era de noche (qué raro) e ibamos a ver bastante poco. Así pues, nos quedamos en casa, jugando al ordenador unos, leyendo otros, pasando nuestro rato de ocio como cada cual podía. Por la noche vinieron unos amigos con películas y nos echamos en el salón a verlas. Yo, por mi parte, tirado como estaba en el suelo (cual perrito), y cansado, pues no sé, pero en Finlandia siempre estaba cansado, me quedé dormido, y con mis ronquidos fastidié más de un trozo de película.