Y es toda la verdad, y sino que se digan a Laura y Raúl, hace unas semanas. Seguro que si hubieran visto lo que ven los niños fineses sabrían salir de la situación. Pero, ¿qué pasó?. Pues más o menos los que no pasó a Raúl y a mi, hace más tiempo. Caerse en el lago. Pero esta vez de verdad.
Se metieron hasta la mitad de largo, que tendrá unos 400 metros de punta a punta. Cruzaron unas balizas donde señalizaban que hasta ese punto era posible estar. Y pasó lo que pasó, Laura al agua, y eso que tiene poco peso. Se quebró el hielo y se deslizó completamente en el agua arrastrando a Raúl, que cayó completamente al agua también.
El vídeo, es una escena de unos dibujos animados. No sé de qué época son, aunque creo que es de los 80 por un tag que he encontrado en el video. Lo importante es que te explican que hacer en esas circunstancias y evitar dichos sucesos. Sólo son sonidos, no hablan, sólo una voz, y que susto de voz, al final del vídeo. Laura, Raúl, aprender igual que he hecho yo, por si alguna vez nos volvemos a caer.
Araceli nos ofrece otro des sus vídeos. En esta ocasión con motivo del cumpleaños de Miguel el 25 de Noviembre. En el se ve el principio de cumpleaños, en la fiesta sorpresa, y un pequeño fragmento de lo que paso antes de volver a casa. Si es que no te puedes encontrar con un escenario de camino al taxi.
Agredecer a Yoly que me cediera la lata. Y a Alex por no comérsela en esos días que la tuvo en su poder. Sí, sí, una auténtica lata de fabada Litoral. Hoy he cenado fabada, y qué si me sienta mal. A mí, me ha sentado de lujo y la he desfrutado como yo solo.
La lata llegó a mi posesión este mediodía a la hora de comer y la he tenido custodiada hasta la noche. Momento que la he disfrutado desde el primer momento que he abierto la tapa. Ese sutil clic del abre-fácil me hizo sentir las primeras sensaciones. Ese cálido aroma a nuestra fabada asturiana, y esa forma tan redondeada y coloreada que adopta en la camiseta cuando te llenas entero.
En cualquier otro momento hubiera maldecido a cualquiera, pero en esta ocasión había que perdonarla. Mucho tiempo esperándola. Y al fin, estaba cayendo lentamente en el cazo, y no es porque no quisiera, porque menudas ostias hay que darle al tarro, para que la mitad vuelva a caer en tu camiseta.
Tras unos largos minutos calentando la fabada a fuego lento, llega el momento de servirla en el plato. Y no, esta vez, no te salta a la camiseta. Qué bonita imagen, esa fabada litoral en el plato, con su choricito, su morcillita… Ahora sólo sentarse y disfrutarla como si hiciera 3 meses que no comes un buen primer plato caliente español.
Después de la juerga de la noche anterior, y el after party en la habitación, sólo nos dejo para dormir 15 min a Nacho y a mi. Como consecuencia de esto. Pueden pasar bastante cosas, entre ellas que se hagan unos de los mejores videos del viaje. Más adelante lo podréis ver. Tras una pequeña pelea para que me levante de la cama, nos vamos al Catherine’s Palace. Un palacio a 35 km de St. Petersburg. Hablando en tiempo, a 1 hora y poco en bus. Esta tan mal el tráfico que tardas la vida en poder salir de la ciudad.
Una vez en destino, nos disponemos a esperar unas de las colas más largas que he esperado, quizás comparable a la cola que puede originar la atracción de moda en un parque temático. En ese tiempo aprovechamos para montarnos nuestras propias películas, para hacer fotos y para que unas niñas de 16 años nos pidieran que nos hiciéramos unas fotos con ellas. Una vez dentro del palacio, nos pusimos unos patucos muy monos de color azul para que no ensuciáramos el suelo, y como 2 horas dando vuelta por las salas viendo aquello. Nuestra guía nos iba detallando todo lo que había en la habitación. Al principio muy bien, pero ya al final nadie se podía ni mantener en pie.
A la salida, nos sorprendió una nevada. ¡Qué copones caían!. Esto no nos impidió comernos un perrito caliente por 25 rublos (75 céntimos). Tras esta visita, fuimos a otra, Cathedral on the Spilled Blood. Esta fue más corta, menos mal que no tenía salas subterráneas o cualquier otra movida para estar 2 horas dándole vueltas. Sólo nos dio un pequeño recorrido por la catedral, eso sí explicándonos todos los detalles de las pinturas. Aunque en esos momentos, sólo pensáramos en comer. Las caras que aparecen en la foto nos delatan.
Por fin tiempo libre, un par de horas para poder comer, cambiar dinero y comprar algunos regalos. Bueno, un par de horas; eso, si no nos hubiéramos tirado casi 1 esperando para cambiar el dinero. Después una comida en un restaurante de comida rápida, pero en plan platos cocinados, que supuestamente era barato y de vuelta para comprar unos regalos en una pequeña plaza que estaba rodeada de casetas. Los vendedores no perdían oportunidad para venderte lo que sea. Era curioso, asomarte a una y empezar a regatearle hasta ver donde llegaba y después irte.
Una vez en el hotel, nos fuimos a comer unas hamburguesas en una hamburguesería que había al lado del hotel y before party en la habitación. Como buenos españoles, nos tuvieron que avisar que ya llevaban 2 horas en la discoteca. No pasa nada, paramos 2 coches en la calle y nos llevan por 150 rublos (4′5 euros). Y así hicimos, tras parar 10 sin saber donde estaba la discoteca, cogimos uno que nos aseguraba que sabía donde estaba. Y parece que sí. Allí nos bajamos con la intención de entrar en el local, hasta que el portero nos dijo que estaba cerrado. ¿Cerrado?. Vimos a nuestro guía dentro, y se lo dijimos y parece ser que el portero, tras echar a otros que estaban en la cola, nos dejo entrar por un módico precio de 350 rublos. Menos mal que dentro las jarras macizas de cerveza valían 50 rublos.
Al principio nos llevamos un pequeño susto, sólo vimos una sala vacía con un karaoke, donde había 4 notas cantando y nada más. Menos más que al final encontramos las otras salas. La discoteca tenía varias salas de música, una de pop, y otra de reggaeton y salsa. La verdad, es que estaba bastante bien, no había mucha gente, tenías mucho espacio. Y un gran descubrimiento, te daban vasos de litro con palomitas, eso sí, saladas como ellas solas. Así entraban después de bien las jarras de cervezas.
De vuelta en el hotel, otro afte-party en nuestra habitación, pero en esta ocasión aguanté poco. Al ratillo me puse mi pijama y me fui a la cama, que para eso la tenía cerquita. Para terminar os dejo con el vídeo que esperáis todos.
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Ayer estando de juerga, celebrando el cumple de Miguel. Pusieron una canción bastante curiosa. En verdad la pusieron lo menos 3 veces. No la había escuchado antes. Es una canción HipHop finesa que está teniendo bastante éxito ahora en el país. Fijaros en el estribillo.
Escrito por DaVe bajo las categorias de Humor , Videos
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Sete nos manda este video que ha encontrado en sus ratos de pesca. En él dos personajes nos enseña los diálogos básicos que se te pueden dar en estas tierras. Lo que no sabía es que siempre se acaba a puñetazo limpio. Yo pensé que por aquí la gente era pacífica, y sino, que se lo pregunten a los porteros del Amarillo…
Ya he comprado mis billetes para volver a Oulu tras las navidades. Me ha costado 14 euros y poco el billete Granada-London y 20 euros y poco el billete de London-Tampere. Ahora habría que sumarle que vaya en autobús hasta Granada 8 euros y hasta Oulu en tren 27 euros. Un total de 70 euros mi trayecto de Málaga-Oulu completito.